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Tuesday, March 18, 2014
Friday, November 29, 2013
Friday, April 05, 2013
Split zine. @El_Tux/@mil978 (2012)
Las delicias del desencanto...
Pedestales que tienen de altura máximo 2 cajas de CD. Y aún así se marean.
Semanas más semanas menos, pero aún me puede.
Semanas más semanas menos, pero aún me puede.
Monday, July 02, 2012
El arrollo.
Me subí
al avión, un sábado al medio día.
Me baje
de ese avión para subirme a otro a la mañana del domingo, el último descenso
fue una vez más, al medio día del domingo. Tenía las instrucciones para ir del
aeropuerto a donde me habría de hospedar, guardadas en el teléfono. Los boletos
del metro que había comprado previamente los mantenía a ala altura de mi pecho
junto con los pases de abordar y el pasaporte.
Casi lo
logro. Llegue a Wurzelsepp, el bar donde me entregaron un sobre con mi
nombre escrito y una llave dentro. Para así poder instalarme en el departamento,
con fines de ahorrar en viáticos una cantidad sustancial en euros. Dentro de
aquel sobre no había un papel con la dirección del apartamento, tampoco en las
instrucciones que guardaba en mi teléfono… Siguiente paso, buscar una caseta telefónica,
hacer una llamada y pedir el resto de la información necesaria. Después de
media hora y minutos de
desesperación me instale en un sillón, en la sala, en el último piso, en aquel
edificio de la calle Hollergasse, en Viena.
Deje
mis dos mochilas al pie del sillón. Justo cuando me disponía a recostar para
dormir un poco, la chapa de la puerta giro desde afuera. Me levante, camine
hacia el pasillo para encontrarme de frente con un tipo asiático que desconcertado
me mira de pies a cabeza. Me presento y le digo que había sido informado que lo
pondrían al tanto de mi presencia. Cruza la sala, y se pierde al subir las
escaleras sin decir una palabra. Un par de minutos después baja y me dice que
lo disculpe por la confusión que el tenía entendido que yo habría de llegar una
semana después. Me lleva al que ha de ser mi cuarto durante seis días y se
despide mientras me ofrece ayuda “no dudes en tocar la puerta si necesitas
algo”
La semana transcurre igual que aquella semana en Buenos Aires, o como aquel año y medio en Palm Desert, como todas las semanas que son de trabajo, con el mismo hastío, y con el mismo ritmo de siempre, con las presentaciones, las preguntas, el asombro y ese paternalismo característico que sinceramente me ha dejado de ofender desde hace mucho. Aunque no por eso me pasa desapercibido.
Mi
último día en Viena. Lo paso en la oficina trabajando con la promesa de salir
una hora más temprano para que alcance a llegar a esas tiendas, donde venden
recuerdos de una ciudad que no he explorado, quiero cosas pequeñas que no
ocupen espacio en mi mochila, que no pesen. Un imán o una postal que diga Viena
o Austria con un edificio o paisaje desconocido. Todo aquí cierra tan temprano.
Salgo de la oficina al departamento 4:30 pm, dejo mi computadora, llevo conmigo
la mochila para poner ahí lo que sea que compre. Tengo tres horas para
encontrarme con alguna de la gente del trabajo que fueron lo políticamente
correctos, como para no declinar la invitación hecha por mi jefa directa para tomar
unos tragos con alguien completamente desconocido y ajeno a ellos. La cita es
en: el Dachboden. Según me cuentan es uno de los bares mas populares, situado
en el último piso de un hotel desde el cual se puede ver toda la ciudad. Ese es
su principal atractivo supongo. Cuando llego al lugar aún no esta a su máxima
capacidad, pero la gente no deja de llegar. Mucha gente joven pero en un abrir
y cerrar de ojos el lugar queda repleto de gente nada joven, pero con poder
adquisitivo y la imperiosa necesidad de sentirse parte de ese ambiente de gente
joven, aunque no entiendan la música (como yo), aunque los miren raro (como a
mi) En este principio de verano en Viena, oscurece por ahí de las 9:30 pm pero
me pierdo el atardecer y la panorámica de la ciudad porque en las pantallas del
bar pasan el partido de futbol estelar de ese día: Suecia – Inglaterra. Me
resulta imposible no recordar a Andreas, lo imagino reunido en la casa de
alguno de sus amigos, bebiendo cerveza mientras ven el partido. Yo, tengo que
estar en el aeropuerto a las 5 de la mañana, así que lo tengo decidido desde
hace un par de días. No habré de dormir hasta que me haya instalado en los incómodos
asientos de Iberia. Salimos del bar poco antes de la una de la mañana caminamos
en las calles del centro de Viena hacia otro lugar (esta vez uno más relajado) Las
calles de Viena a parte de cálidas son seguras, al menos así me lo parece con
toda esa cerveza encima. Después de unos diez minutos llegamos al lugar, que
tiene a mas gente bebiendo afuera que adentro, lo cual es bueno porque logramos
sentarnos en una mesa para tomar un de cervezas mas. Es un lugar como muchos
otros en el mundo, con gente que se ve estéticamente bien, esto no quiere decir
que no suceda lo mismo en México, tiene que ver más con ver lo mismo toda la
vida y de repente cambiar de panorama.
Seguimos
platicando en la mesa de aquel bar, más bien yo respondo preguntas y de ahí se
establecen diálogos, lo de siempre: ¿Qué si México es tan peligroso como se ve
en las noticias? ¿Es cierto que te pueden matar tan pronto pones un pie en la
calle? En esa mesa de aquel bar en Viena, me vengo a enterar que Carlos Slim es
ahora dueño de gran parte de las telecomunicaciones en Austria… En nuestra
platica, recorremos todos los lugares comunes habidos y por haber. Una hora
después, camino hasta el apartamento acompañado por uno de los integrantes del
departamento de Marketing de la compañía. El camino es largo, la platica se
mantiene en el ámbito de lo superficial no se torna para nada profunda. Nos
despedimos justo en la parada del tranvía cercana al departamento, busco otro
lugar para beberme un par de cervezas más y que no tenga la necesidad de esperar
al taxi por mucho tiempo. No quiero ir al apartamento aún, mi temor más grande
es perder el vuelo por quedarme dormido.
Encuentro
un bar y después de dos cervezas que me bebo con extrema calma, camino al
departamento, me cambio la camisa, lavo mi cara, mis dientes, me pongo
desodorante y cargo en mi espalda la mochila que me ha acompañado en los viajes
recientes. Coloco la mochila pequeña al frente, levanto una bolsa con basura,
tomo las llaves del departamento y bajo las escaleras hasta el comedor. Dejo
las llaves sobre la mesa con una hoja que dice “Cheers Leo”. Cierro la puerta,
bajo por el elevador, salgo a la calle, y camino a la esquina para tirar la
basura en los botes que están ahí colocados, camino de regreso a la entrada del
edificio y al voltear la cara el taxi llega de inmediato.
El
chofer maneja a buena velocidad y la estación de radio que esta escuchando toca
blues, en menos de media hora estamos en el aeropuerto. Llego a la ventanilla de
Iberia y espero acompañado de otros tantos por más de una hora hasta que abren
el mostrador, documento mi maleta y me voy a la sala de espera. Los clásicos
puntos de revisión. No zapatos, no llaves no monedas, no chamarras, la
computadora fuera de la mochila, pasaporte y pase de abordar sobre la
computadora.
Por fin la sala de espera, el avión y un par de horas más tarde estoy en Madrid. Nuevamente paso migración donde me preguntan cual fue el motivo de mi viaje y de ahí me voy a esperar otras dos horas para subir a otro avión y llegar a la Ciudad de México, también en este vuelo habré de dormir tanto como me sea posible. Hacia mucho tiempo que no me alegraba volver al D.F.
El capitán hace el anuncio estamos llegando a la ciudad y es necesario ajustar los cinturones, subir el respaldo y apagar todos los aparatos electrónicos. Previo al descenso, puedo sentir el sol colándose por la ventana, pero al cruzar una capa de nubes, el sol se queda arriba, debajo esta nublado, con lluvia, la ciudad tal como me gusta. El avión aterriza, cuando casi ha hecho alto total el capitán nuevamente hace un anuncio, dando la bienvenida a la Ciudad de México, informando del clima y deseando “volver a verlos pronto” acto seguido todos aplauden y entre empujones comienzan a sacar sus maletas de los compartimentos. Larga fila en migración, pero resulta en mi beneficio porque cuando llego al carrusel mi maleta esta ahí. Paso por la aduana con semáforo verde, al salir me esperan María y mi mamá. Les sonrío pero pueden ver que vengo ya molesto, poco me ha durado el gusto por volver a la ciudad. Caminamos al carro, pongo las cosas en la cajuela y manejo hacia la casa, en el camino me comienzo a enojar, todavía más… El pendejo que se mete sin poner la direccional, el que maneja en el carril de alta velocidad como si estuviera en el de baja y así. Me pregunto porque me alegré tanto de regresar.
Por fin la sala de espera, el avión y un par de horas más tarde estoy en Madrid. Nuevamente paso migración donde me preguntan cual fue el motivo de mi viaje y de ahí me voy a esperar otras dos horas para subir a otro avión y llegar a la Ciudad de México, también en este vuelo habré de dormir tanto como me sea posible. Hacia mucho tiempo que no me alegraba volver al D.F.
El capitán hace el anuncio estamos llegando a la ciudad y es necesario ajustar los cinturones, subir el respaldo y apagar todos los aparatos electrónicos. Previo al descenso, puedo sentir el sol colándose por la ventana, pero al cruzar una capa de nubes, el sol se queda arriba, debajo esta nublado, con lluvia, la ciudad tal como me gusta. El avión aterriza, cuando casi ha hecho alto total el capitán nuevamente hace un anuncio, dando la bienvenida a la Ciudad de México, informando del clima y deseando “volver a verlos pronto” acto seguido todos aplauden y entre empujones comienzan a sacar sus maletas de los compartimentos. Larga fila en migración, pero resulta en mi beneficio porque cuando llego al carrusel mi maleta esta ahí. Paso por la aduana con semáforo verde, al salir me esperan María y mi mamá. Les sonrío pero pueden ver que vengo ya molesto, poco me ha durado el gusto por volver a la ciudad. Caminamos al carro, pongo las cosas en la cajuela y manejo hacia la casa, en el camino me comienzo a enojar, todavía más… El pendejo que se mete sin poner la direccional, el que maneja en el carril de alta velocidad como si estuviera en el de baja y así. Me pregunto porque me alegré tanto de regresar.
Ya en
la casa, Macario me recibe como siempre, con la misma gratitud, con la misma
lealtad, lambiendo mis manos, oliendo mis mochilas, mi ropa y mis zapatos,
intentando descifrar donde demonios he estado. Saco de la mochila unas cosas
que compre como recuerdos aquella última tarde en Viena, hago la entrega y
platico un poco de mi viaje y mis actividades. Estoy cansado y se refleja en mi
cara, los cambios de horario en menos de una semana no me han favorecido. Mi
mamá se va a su casa y yo me voy temprano a la cama pero no me logro dormir. Me
quedo ahí tendido, con la tele encendida hasta que el sueño me vence.
El
domingo, hacemos un par de cosas por la mañana y después regresamos a la casa
para prepararnos para lo que habría de ser una semana ajetreada en el trabajo,
tanto para María como para mi.
Si hay
algún tipo de resolución a la cual pude haber llegado durante la semana de
entrenamiento es que hay cosas que escapan a mi control y que tengo que resolver
en el momento, algo así como ir apagando incendios que obviamente, no están nunca
previstos. Con esto en mente, el día Lunes me levanto sin pesar, me preparo el
café para acabar de despertar, me baño, salgo con Macario al parque para que corra y haga del baño, regreso a la casa y preparo mi mochila, la coloco en mi
espalda y salgo a la calle para buscar un taxi que me lleve a la oficina.
Camino
casi hasta circuito interior, me subo a un taxi, no hemos avanzado ni una calle
cuando el chofer intenta iniciar una conversación conmigo, pero estoy de buen
humor así que me vuelvo participe. Me cuenta como le fue de día del padre, de
su hijo que no se duerme hasta pasada la media noche, que se le hizo tarde para
salir a trabajar, que ahora vive en Coacalco pero que antes vivía en esta
colonia, que tuvo un problema fuerte en la casa que habitaba, que termino en
demandas judiciales, que fue despedido de su antiguo trabajo por ausentarse sin
justificación y desde entonces maneja el taxi y se ha dado cuenta que no es
nada sencillo. Pero a un año siente que entiende ya, como funcionan las cosas en
el mundo de los chóferes de taxi. Estamos ya en la esquina de Bolívar e
Izazaga, ahí me bajo, solo tengo que caminar media calle hacia la oficina, cruzar el portón rojo, subir al segundo piso y abrir las dos chapas con las que se
asegura la puerta. Al entrar, de inmediato noto que aún no ha llegado nadie, subo el switch de la alimentación eléctrica, camino a mi
escritorio, enciendo la computadora, camino hacia la ventana y la abro, regreso al escritorio donde he de permanecer la mayor parte del tiempo sentado mirando al monitor.
El día transcurre con bastante normalidad, envío algunos correos, platico con
Sandra sobre los pormenores del entrenamiento, salgo a la sucursal de Estafeta
a mandar un paquete, llevo un rollo a revelar. Para cuando son las 5 de la
tarde estoy enviando un ultimo correo electrónico. Apago mi computadora, guardo
mis cosas y reviso las llantas de mi bicicleta, me cercioro que tengan aire
suficiente ya que la había dejado ahí toda la semana. Mi plan, recoger el
rollo que deje para revelar, ir a casa a dejar algunas cosas y regresar al
Auditorio Nacional por un asunto de trabajo.
Me
cargo mi bicicleta al hombro para bajar los dos pisos, ya en el pasillo me subo en
ella y comienzo mi recorrido a casa. Me voy por Isabel La Católica, vuelta a la
derecha en Regina donde recojo mi rollo. Sigo por Regina, izquierda
en 20 de Noviembre, rodeo la plancha del Zócalo y tomo Brasil, vuelta a la
derecha en Republica de Venezuela hasta Congreso de la Unión. Ya en Congreso
doy vuelta a la izquierda, 10 minutos después, llego a Peluqueros donde doy
vuelta a la derecha hasta llegar a Eduardo Molina.
Durante
todo el trayecto, la cuestión es ir esquivando peatones, carros estacionados en
zonas prohibidas, puestos ambulantes invadiendo los carriles, microbuses,
metrobuses, diableros, taxistas, ciclistas y demás. Una patrulla que se pasa el
alto en Congreso de la Unión, charcos a lo largo del camino y un sin fin de
topes y semáforos que nadie respeta y que parecieran estar dispuestos más al
azar que con planeación.
POR PELUQUEROS, DE CONGRESO A MOLINA.
Cada
que doy vuelta en Peluqueros, invariablemente me encuentro con un carro estacionado justo en la esquina, obstruyendo el paso, aún cuando no debiera de estar ahí. Al cruzar la primer calle hay una zona escolar, del lado
izquierdo una escuela de educación media del IPN, después una escuela primaria
y después una tienda del ISSTE, del lado derecho esta el Deportivo Molina y un
Centro de Salud en la esquina de Peluqueros y Molina. Cuando no hay carros
estacionados del lado derecho circulo por ese carril ya que me resulta cómodo
no brincar en cada tope, así hasta Eduardo Molina, esta vez había carros
entonces me fui por el carril central, hasta Molina donde me puse en el carril
de la extrema derecha mientras esperaba a que la luz del semáforo cambiara a
verde.
El semáforo
en Eduardo Molina, va de verde a ámbar y me adelanto a las líneas de cruce
peatonal, un taxi que circulaba sobre Molina también invade las líneas y se
para perpendicular a Peluqueros, obstruyendo todos los carriles para dar vuelta en "U" sobre Molina con dirección al Circuito Interior. La luz en rojo,
dos carros ignoran el alto y cruzan Eduardo Molina con velocidad. En ese tramo,
la avenida es de 5 carriles, en los cuatro primeros los carros hacen alto total
cuando ven que su escapada ha sido interrumpida por la luz roja, el carril de
alta ha quedado vacío y solo se ve una camioneta que se ha quedado unos treinta
o cuarenta metros atrás. Pedaleo para cruzar la calle…
-Estoy
pensando en que a mi chicle ya se le acabo el sabor, esto significa que estoy a
menos de diez minutos de llegar a mi casa. Solo tengo que doblar a la izquierda
en Molina, cruzar Canal del Norte y también Circuito Interior, para después dar vuelta
a la derecha en Oriente 91, entrar a la colonia seguir hasta norte 90, o la
noventa como todos los locales la conocemos. No voy a subir la bicicleta, la
voy a dejar sujeta a la protección de la ventana afuera de la casa de mi tía,
solo voy a entrar a la casa a cambiarme y a sacar unas cosas de la mochila y
meter otras. Hoy María sale tarde del trabajo así que la veré a la mañana
siguiente cuando nos levantemos para ir a trabajar -bueno la veré antes cuando
llegue y este dormida en la cama-. Macario va a estar un poco desilusionado,
porque seguramente querrá salir otra vez al parque a correr, además de que no me vio durante una semana, pero no será así
porque llevo prisa. Al menos salimos
por la mañana. Creo
que me voy a ir al Auditorio por Reforma, mi ruta antigua como cuando trabajaba
en la embajada, será más fácil. Desde la mañana puse la luz para la bicicleta
en la mochila. Quiero llegar al evento temprano justo antes de que entre toda
la gente, tomar fotos conforme vayan llegando y unas fotos dentro del
lugar mientras el concierto esta en pleno. Nuevamente pienso en el cansancio
del viaje y no se me antoja el desvelo. No me dan ganas de regresar tarde-
…mientras
voy viendo a mi derecha para cerciorarme que el par de carros que vienen sobre
Molina con dirección a Circuito no vayan a cruzar peluqueros con la luz en
rojo. Solo siento un cuerpo que se aproxima a mi por mi lado izquierdo. Como
cuando vas caminando por donde juegan futbol y te toca un pelotazo en la cara,
solo encoges la cara un poco y la cubres con tus hombros. Me pasa igual, solo
que esta vez una camioneta blanca –no un balón- llega hasta mi sin detenerse.
-¡Ya
valí verga!
No sé si lo dije, o lo pensé. Seguido al impacto en mi costado izquierdo creo que di un par de vueltas y pensé varias cosas a la vez. No sé que cosas, fue como si se agolparan en mi cabeza un millón de ideas de las cuales no recuerdo ninguna, pero tengo esa certeza. Solo recuerdo caer al suelo, golpear el pavimento, no sentir dolor, después todo se oscureció…
No sé si lo dije, o lo pensé. Seguido al impacto en mi costado izquierdo creo que di un par de vueltas y pensé varias cosas a la vez. No sé que cosas, fue como si se agolparan en mi cabeza un millón de ideas de las cuales no recuerdo ninguna, pero tengo esa certeza. Solo recuerdo caer al suelo, golpear el pavimento, no sentir dolor, después todo se oscureció…
Una
sirena llora y me intento levantar. No puedo respirar, siento ambos costados a
la altura de mis costillas con dolor y hago todo por jalar algo de aire.
Escucho un par de voces que me dicen:
-No te levantes
carnal, no te levantes.
Pero me ayudan a sentar. Desde mi perspectiva veo el
Centro de Salud, supongo eso significa que en efecto, di al menos una vuelta al
momento del impacto porque he quedado en dirección opuesta a la que iba.
Aún
aturdido, escucho voces
-¿Cómo
estas güero? ¿Qué te duele?
-Acuéstate
-Acuéstalo, no lo muevas,
-No te
levantes, ¿Cómo te sientes?
-¿Quieres
que le avise a alguien?
Siento
mi cabeza caliente y estoy seguro que esta sangrando, la recorro con mi mano
izquierda para después ponerla frente a mis ojos, no hay rastros de sangre, mi
cabeza esta adormecida al tacto. En mi frente, del lado derecho he sentido un
chipote producto del impacto con el pavimento. Los dos cábulas
que están ahí haciéndome preguntas me dicen que me acueste, uno de ellos me
retira la mochila pero deja mi brazo derecho en una de las agarraderas para que
pueda yo estar pendiente de mis cosas. Toco mis bolsillos y en el izquierdo
siento mi teléfono, intento llamar a María sin éxito. Veo en la pantalla que la
llamada entra pero no escucho nada, no se si sea por el golpe, intento llamar a
Javier, después a Marti y también a mi primo, pero no me puedo comunicar.
-¿No te
contestan güero? ¿Si quieres marca de mi teléfono? Pásame el número.
Le paso
el numero de Javier, le llaman y me lo comunican. A Javier le digo que me han
atropellado. Que estoy bien, que le avise a María y que le diga que este
tranquila, que estoy bien. Trato de explicar donde fue el accidente y que estoy
cerca de la casa. Dudo que ubique el lugar.
Se acerca un policía y me pregunta como estoy me pide que le de mi mochila pero no confío en nadie, menos en el, le digo que así esta bien, que estoy bien.
Después
se pone frente a mi y me hace algunas preguntas.
- ¿Cuál
es tu nombre? ¿Sabes donde estas? ¿Sabes que te paso? ¿Qué día es hoy? ¿Quieres
que le avisemos a alguien?
El
chofer de la camioneta se acerca a mi. (Se que es el chofer porque trae en la
mano un teléfono y unas hojas que a mi parecer son los papeles del carro a un
lado de el esta un policía)
–Es que
te pasaste el alto güero.
-No
mames que me pase el alto. Al rato que declaremos ya cada quien dará su versión.
– Es lo único que atino a decirle-
Minutos
después llegan un par de hombres de algún grupo de rescate (comunes en la
ciudad), me hacen una revisión rápida, me avisan que Irán palpando diferentes
partes del cuerpo, que les indique donde me duele. Mi pie izquierdo, ese pie me
duele, me retiran con cuidado el tenis.
-Hay
que quitarlo del paso.
Después
de cerciorarse que nada más me duele me ayudan a ponerme en pie para que me
siente en la guarnición que divide ambos sentidos de Eduardo Molina. Por
primera vez veo mi bicicleta y se ve bastante hecha mierda. Mi teléfono
comienza a vibrar una llamada esta entrando. Es mi primo, toco la pantalla para
contestar pero no tengo éxito, no lo escucho y el tampoco me escucha.
Nuevamente uno de los dos cábulas que están ahí desde el principio me ofrece
llamar desde su teléfono, asiento con la cabeza y le paso mi teléfono con el
numero de mi primo en la pantalla.
-A ver
mira te comunico a Rafael.
Le pregunto
a mi primo donde esta, si esta ocupado, si esta cerca de la casa. Finalmente,
cuando ha respondido a todos mis cuestionamientos le digo que fui atropellado y
le explico donde estoy. Le pido que venga.
Nuevamente
suena el teléfono esta vez es María. Le envío un mensaje donde le
explico que estoy bien, que no se preocupe, que ya me vana a trasladar al hospital. Los
paramédicos han llegado, me ponen en la camilla para subirme a la ambulancia. Son
tres, una mujer y dos hombres. Me hacen las mismas preguntas una vez más y
agregan otras tantas.
-¿Tienes
seguro güero? ¿Ya le avisaste a algún familiar?
Les
indico que me lleven a un hospital que esta en la colonia Lindavista, alguna
vez fui a ese lugar y sé que la aseguradora lo cubre.
-¿Estas
seguro Güero? Luego llevamos pacientes y nos los rechazan.
Le
envío un mensaje a María para corroborar si esta bien que llegue a ese hospital.
Todo mundo sigue hablando: en sus radios, policías y paramédicos, se
acercan a la puerta de la ambulancia, me hacen más preguntas, me dicen que ya
nos vamos, me vuelven a preguntar
mi nombre, me preguntan si estoy seguro de que me van a recibir en ese
hospital…
-¿Qué
pedo güey como estas? – La voz de mi primo-
-¿Es
usted su familiar? – El paramédico-
-Si
estoy bien ya me van a llevar al hospital, a ese de Lindavista ahí en Río
Bamba. ¿Tienes dinero? Ve a la casa por la camioneta y te veo allá.
-¿Quién
fue el que te atropello?
-Una
camioneta blanca que esta allá afuera, un güey moreno, medio gordo es el que venia
manejando.
El
trayecto al hospital fue por demás incomodo, me levantaron del pavimento en una
de esas “tablas de alzado” y de ahí me pusieron en la camilla para meterme a la
ambulancia, inmovilizado con cinturones que cruzaban mi cuerpo de un lado a otro. Todos los baches los podía sentir, sentía las vueltas pronunciadas y la
velocidad a la que se desplazaba la ambulancia. A través de las ventanas en la
parte superior de la ambulancia, vi el letrero del Wal-mart que está en Molina
y San Juan de Aragón. El paramédico
que iba a mi lado me decía constantemente que ya casi llegábamos, yo sabía que
no era cierto. Dentro de lo posible, trate de relajarme y mantener mi mente en
blanco. Unos cinco minutos antes de llegar al hospital comencé a sentir nauseas
y dificultad para respirar. Tome mi mochila busque la cartera para sacar de ella mi
identificación y la tarjeta del seguro. Avise al paramédico que probablemente
me iba a desmayar pero que había puesto en la bolsa izquierda del pantalón, mi
identificación y la tarjeta del seguro medico para el ingreso al hospital.
-No te
preocupes güero ya casi llegamos.
Al
ingresar a urgencias, los paramédicos explicaron a los doctores que me
recibieron las circunstancias y porque estaba ahí. Me pasaron a una cama más cómoda,
deslizándome para no empeorar una posible lesión cervical. Me pidieron
que les diera mi mochila, me retiraron toda la ropa para después enfundarme la clásica
bata que se sujeta por la espalda. Nuevamente las preguntas de que y como había
pasado, donde estaba, como me llamaba, etc.
Así transcurrió
esa tarde noche, con un policía entrando constantemente a donde estaba
acostado, haciéndola de abogado del diablo.
-Entonces
que güero, le vas a otorgar el perdón. Es mejor, arréglense de una vez y que te
pase una feria.
Solo
podía pensar en que no sabia realmente cual era mi estado físico y este tipo
se plantaba tan fresco a decirme que “otorgara el perdón y que me arreglara por fuera” Repitió la misma frase a
mis familiares en la sala de espera una y otra vez hasta que le pidieron su
nombre y numero de placa. Eso fue suficiente para que se mantuviera al margen.
En el
hospital me revisaron a conciencia, me dieron medicamentos vía intravenosa y
tomaron radiografías de todo el cuerpo. El diagnostico fue: Policontundido y me
quede 36 horas en observación. Salí de ahí hasta el día miércoles, solo para ir
al Ministerio Publico a rendir mi declaración. Pero no pude declarar ya que mi
caso fue turnado a un Juez Cívico, de acuerdo a una nueva ley que recién entro
en vigor, en la que se explica a grandes rasgos que si las lesiones del
atropellado no ponen la vida en riesgo, el que atropella solo es detenido
durante 36 horas y puede salir sin necesidad de pagar una fianza. No hay delito
que perseguir, se ha cometido una falta cívica, por lo cual solo procede una
demanda en esta vía para buscar la compensación de los daños materiales.
Migrañas
diarias, cuerpo adolorido y moretones que con el paso de los días se van
desvaneciendo. Un diente flojo que ahora esta sujeto a otro par de dientes con
un alambre y unos puntos de resina. Esos son mis trofeos.
Unos días menos molesto que otros, el miércoles que fui dado de alta trate de escribir algunas cosas, y casi en todos los renglones había un error en las palabras, letras que escribí donde no tenían que ser escritas. No lo pude identificar hasta el día siguiente. Desde entonces ese ha sido mi mayor miedo, todas las noches antes de dormir, pienso si voy a poder escribir sin cometer esos errores que han pasado inadvertidos.
Cada
quien su golpe, básicamente esa es la historia. Esa ha sido siempre la
historia, si intentas “hacer lo correcto” te topas de frente con la burocracia
y el hastío de gente que pretende hacer su trabajo y terminan haciendo una
mierda de trabajo. Mientras que al otro lado del mostrador te quedas, con tu
golpe, mirando atónito, mientras que alguien de muy mala gana, te informa que
no se puede hacer nada al tiempo que da un sorbo a su café. La situación les resulta
completamente ajena. Me supongo que con todas las cosas que ven a diario, sea
una de las principales virtudes que les son requeridas. No sentir empatía por
las personas que están atendiendo. Remitirse a los hechos y aplicar los
procedimientos aunque esto implique tratar a la gente con una indiferencia
absoluta y despotismo total.
Pinche
Junio de mierda que bueno que te hayas terminado.
Sinceramente no se porque me alegra tanto. Julio ya esta aquí y me suena a que son hermanos o parientes cercanos.
Sinceramente no se porque me alegra tanto. Julio ya esta aquí y me suena a que son hermanos o parientes cercanos.
¡No helmet ‘till your head cracks!
Monday, July 11, 2011
Day Sixteen
Woke up at Six Thirty
Shaved
Got dressed
Had some coffe
Rode my bike to work
Bumped into a lady on my wat to work
Arrived at Seven Fifty Five to work
Got yelled at
Got desperate
There was nothing I could do
Twelve Forty and I left
Rode the bike back home
While I was riding my bike on my way to work and on the way back from work I wasn't that miserable.
Shaved
Got dressed
Had some coffe
Rode my bike to work
Bumped into a lady on my wat to work
Arrived at Seven Fifty Five to work
Got yelled at
Got desperate
There was nothing I could do
Twelve Forty and I left
Rode the bike back home
While I was riding my bike on my way to work and on the way back from work I wasn't that miserable.
Friday, June 24, 2011
Sin Futuro?
Feels way different when on the other side of the counter...
Thinking about renaming my blog (probably won't).
Things change right in front and you hardly notice.
People feels happy about you when you are miserable, people thinks you have to do things different when you happy.
Established roles are catching up with me.
It's hard when you over 30, and suddenly you put your self in a position you have never been before.
Time will tell. Until then...
Every day is Monday.
Thinking about renaming my blog (probably won't).
Things change right in front and you hardly notice.
People feels happy about you when you are miserable, people thinks you have to do things different when you happy.
Established roles are catching up with me.
It's hard when you over 30, and suddenly you put your self in a position you have never been before.
Time will tell. Until then...
Every day is Monday.
Wednesday, June 08, 2011
2 Months In 7 Minutes and 18 Seconds.
I spent long hours listening to music not to hear my self thinking and plotting against me. Certain times when the ipod batterie was gone, I couldn't help but pay attention to my ideas. I had to act like everything seemed interesting to avoid confrontation.
A playlist was put together, which was built out of suggestions and some of my own choices.
I remember a night in Rome, the roughest weekend i had thru the trip. Listening to The Pains Of Being Pure At Heart, the song was: "Adult Friction", it brought me back from the darkness.
Overall I listened a lot to: Bob Dylan, Johnny Cash and Vic Ruggiero (no specific order).
A playlist was put together, which was built out of suggestions and some of my own choices.
I remember a night in Rome, the roughest weekend i had thru the trip. Listening to The Pains Of Being Pure At Heart, the song was: "Adult Friction", it brought me back from the darkness.
Overall I listened a lot to: Bob Dylan, Johnny Cash and Vic Ruggiero (no specific order).
Friday, January 28, 2011
Thursday, November 25, 2010
Saturday, November 13, 2010
Tuesday, September 21, 2010
Sin Futuro
Poco antes de las 6 de la mañana, pongo la correa en el cuello de Macario y nos disponemos caminar hacia el puesto de jugos que esta en la calle del mercado, justo frente a lo que fueran los baños Tenochtitlán, el terreno es ahora utilizado como una bodega/estacionamiento/esquina de tacos por la noche/quesadillas y gorditas por la mañana/barbacoa y consome los fines de semana.
Es justo decir que no me había dado la oportunidad de establecer una relación afectivo-emocional con una mascota en toda mi vida, desde aquel perro con el que aparezco de escasos 2 o 3 años y del cual no tengo idea del nombre, pasando por El Caiser (Pastor Alemán), La Chiquita (Maltes), Oshin (Maltes), La Doña (San Bernardo), Nix (Rottweiller), El Peluches (French Pudlle), La Orejas (Basset Hound), hasta llegar al buen Mack{ario} (Boxer).
El Caiser fue un regalo de mi papá, no recuerdo la edad, lo que si recuerdo fue lo que me dijo: "tú tienes que cuidar al perro, es tu responsabilidad, le tienes que dar de comer, sacarlo a pasear, bañarlo y sobre todo LIMPIARLE cuando haga sus necesidades". Como era de esperarse las primeras semanas hice la mayoría de estas cosas y poco a poco deje de hacerlo, alguna vez recuerdo que al momento de limpiar lo que acababa de dejar en el patio mi papá me vio haciendo gestos y casi al borde del vomito al momento en el que toque el excremento a través de aquella hoja de periodico, desesperado llego, me quito y justo cuando el puso la mano sobre el papel hizo lo mismo, je je.
Con el tiempo el perro se vio relegado y con mi falta de atención mi papa decidió regalarlo a un amigo suyo que tenia una imprenta en la esquina de la calle donde vivíamos, el perro se fue vivir hasta Ciudad Neza y solo lo volvi a ver una vez cuando fuimos invitados a una fiesta. Me acerque a la azote donde estaba el perro y en cuanto le hable por su nombre, este comenzó a ladrarme con mucha fuerza y le escurría baba del hocico, no lo culpo, si hubiera sido yo, me hubiera mordido!!!
La Chiquita fue un regalo de una a amiga de mi mamá, no requeria mucha atención, lo unico que necesitaba era alguien que le diera de comer, que limpiaran los orines y el excremento, que la acariciaran y sobre todo zapatos de tacón de mi mamá para morder. La Chiquita fue mi compañía por mucho tiempo, estaba ahi cuando me iba a la escuela, cuando regresaba de la escuela, cuando me salía a la calle a jugar, cuando me levantaba de madrugada al baño siempre estaba lamiendo los dedos de mis pies, su tamaño le daba la ventaja de que podia ser transportada facilmente así que muchas veces se fue de paseo con nosotros. Tambien me dejaba abrazarla por las noches y me dejaba que la molestara hasta que se daba unas encabronadas y me tiraba una mordida; era bastante tolerante en general. Tanto con La Chiquita como con El Caiser comparti sabuesos, ellos en su traste y yo en un plato con leche o solos mientras veia la tele durante las vacaciones. La chiquita vivió en dos lugares distintos, ambos eran departamentos, cuando nació mi hermana y regresamos a la casa donde había vivido por mas de 8 años, mi mama considero que no era bueno para mi hermana que la perra estuviera cerca porque le podia provocar enfermedades; a la perra la veiamos una vez a la semana en casa de mi abuela materna cuando íbamos a comer los domingos, dicen que murió de tristeza ya que no era muy vieja un dia solo nos hablaron y nos dijeron que había estado sin animo y sin apetito y que después solo la encontraron tirada en una pared de la casa.
Cuando regresamos a vivir a la casa ya con mi hermana nacida, vivíamos con mis abuelos paternos y ellos tenian a una perra que se llamaba Oshin, los que la atendían eran mis abuelos y prácticamente no permitia que nadie mas la atendiera o la bañara así que cuando mis abuelos murieron lo mas que hicimos por ella fue darle de comer, dejamos de bañarla y con el tiempo se le hicieron un montón de dreads que muchos envidiaban. Pasaron mas años y la perra mostraba gran dificultad para andar, cuando mi papa dejo atras los recuerdos de mis abuelos un dia se decidió a llevar a la Oshin a que le cortaran el pelo, para asombro de todos, la perra caminaba rapido y se comportaba de forma distinta. Un dia al bajar las escaleras la perra se cayo y en un par de dias murió, mi papa decía que jamas debió haberle cortado su pelo porque probablemente eso hubiera amortiguado el golpe.
La Doña tambien la quebro a causa de las mismas escaleras al caer se disloco la cadera lo cual al paso de unos meses le causo mas problemas para terminar sacrificada.
Nix, me lo regalo un amigo probablemente hace unos 12 o 13 años vivíamos solo los tres en la casa (mi papá, Nix y yo) y poco a poco solo Nix y yo junto con más gente que estaba aqui de paso algunos solo por una noche y otros por una temporada. Cuando me lo dieron tenia un problema de desnutrición y fue difícil que creciera los primeros meses, después de varias citas con el veterinario el perro fue tomando fuerzas y logro aguantar: falta de atención, encierro, un cambio de residencia entre otras cosas, hasta que hace unos meses se intoxicara con unas hierbas en su nuevo canton. Nix estuvo conmigo cuando dejaba la tele encendida para escuchar voces mientras estaba en la casa, cuando la mayor parte del tiempo la pasaba en la calle y mi casa era cualquier lugar, en un momento enel cual me volvi vulnerable, deje de verlo poco mas de año y medio y cuando lo vi y le hable nuevamente me recibió con emoción moviendo su cadera de un lado a otro y acercando su cabeza para que lo acariciara, buscando de manera ocasional lamber mis manos y parandose en dos patas para recargarse sobre mi pecho.
El Peluches y La Orejas estuvieron en la casa un poco como huéspedes temporales, Peluches llego aqui a través de mi papá y a La Orejas la recogimos de la calle. Peluches corria por toda la casa y cuando le hablabas con fuerza se asustaba y dejaba un pequeño charco de orina; Orejas era retraída y un poco hostil más aún cuando te acercabas a su comida. Peluches termino en la casa de los tios de la esposa de mi papá y Orejas en casa de un amigo de otro amigo.
El común denominador en todas estas (pseudo)relaciones de este animal con todos los animales antes mencionados, ha sido la falta de reciprocidad, ellos siempre movieron la cola mientras que la mayor parte del tiempo yo pase de largo.
Ahora anda por aqui el buen Macario, lo conocí por unos compañeros de trabajo de la domadora, sus dueños tenian que regresar a su país de origen y desafortunadamente para ellos y para el perro, Macario tenia que ser sometido a una cuarentena de 6 meses antes de ser entregado a sus dueños en su nuevo hogar. El primer acercamiento con el Mack (como ellos le llamaban) fue un Domingo, yo esperaba ver a un cachorro y lo primero que escucho mientras esperábamos en la puerta, fueron las pisadas con gran vigor bajando las escaleras y su forma de respirar al momento que jadeaba lo cual me preparo para lo que habría de ver: un perro de talla mediana fuerte e imponente.
Después de que nos avisaron que no mordia y que era seguro pasar, subimos las escaleras, entramos a la casa y nos sentamos en el sillón, lo primero que hizo Mack fue darnos una olfateada, acto seguido fue por uno de sus juguetes mismo que depositaba a mis pies para que yo se lo lanzara. Prácticamente el perro nos escogió, decidió que era correcto venir con nosotros sin importarle mi historia con otros perros. De regreso a la casa mientras evaluábamos si era o no correcto traerlo a la casa hablamos de las ventajas y desventajas y de cuan dispuestos estábamos a darle la atención que requeria. Hace ya 2 meses y medio que el perro esta aqui y poco a poco se ajusta a nosotros y nosotros a el.
Así que una vez que hemos llegado a los jugos, pido un par de antigripales. Aún siguen acomodando el puesto, poniendo la fruta en su lugar, partiendo las naranjas por la mitad y usando el exprimidor para obtener el jugo, mismo que pasan de un pocillo a una jarra para colarlo o no, dependiendo del gusto de los clientes. Estoy ahi de pie parado frente al puesto esperando mis jugos y Macario esta sentado a mi lado viendo a la gente pasar poniendo atención a todos los sonidos, los olores; me pongo a pensar en lo que pasara por su cabeza y el shock que le debe de producir el cambio de un lugar a otro, gente nueva, ruidos nuevos, una casa mas pequeña y sin embargo ahi esta sentado, se nota ansioso pero no asustado, alerta a todo lo que pasa, mira desde su perspectiva los jarrones que contienen las fresas, las tunas, los plátanos, la papaya, la sandia, el mamey, la piña, las botellas de leche y me mira a mi de reojo mientras busco en mi bolsillo el dinero para pagar. 26 pesos, doy 3 monedas de 10 pesos y recibo 4 pesos de cambio, doy las gracias y comienzo a caminar con mis dos bolsas de jugos en la mano izquierda y la correa de Macario en mi mano derecha. Vamos de regreso a la casa y escucho que alguien le habla al perro "quis quiss quis quiss", cuando volteo a la izquierda veo a este cabula recargado sobre la pared de la panificadora que es calentada por el horno en el que hornean el pan y que sirve a varios de cobija, para pasar la noche con menos frio. Es el Chevel hace años y varios rumores que no lo había visto, lo último que recuerdo aber escuchado es que lo habían visto alla por la glorieta de insurgentes y que poco tiempo después lo habían matado. Cuando nuestras miradas se cruzan me saluda moviendo su cabeza lentamente hacia arriba como diciendo "¿que paso?", respondo de la misma manera y jalo a Macario hacia mi dirección para que siga caminando, camino unos metros más y volteo para atras y trato de cerciorarme que lo que vi fue real y que no lo imagine, y lo veo ahi sentado y me parece que esta como otras tantas veces lo vi, con sus ojos entreabiertos y tallando su dentadura perfecta esbozando una sonrisa similar a la de un niño.
Sigo mi camino con incredulidad y tratando de convencerme de que es cierto lo que vi y que aquel cabula es el Chevel, el mismo que alguna vez entregara en una panadería un papel que decía: "vale por un bolillo" en vez de los 60 centavos, el mismo que caminaba a media calle golpeando su cabeza mientras gritaba: "en el cráneo hijo de su pinche madre... en el cráneo", aquel que se sentaba a la entrada de la papelería murmurando: "hay que matar a la princesa es necesario poner una bomba, sí una bomba, la culera de la princesa".
Su imagen en ese momento es uno de tantos fantasmas de épocas pasadas que de cuando en cuando se presentan, siempre oportunos para recordarme lo miserablemente mierda que es la vida y que las cuentas se pagan tarde o temprano.
Es justo decir que no me había dado la oportunidad de establecer una relación afectivo-emocional con una mascota en toda mi vida, desde aquel perro con el que aparezco de escasos 2 o 3 años y del cual no tengo idea del nombre, pasando por El Caiser (Pastor Alemán), La Chiquita (Maltes), Oshin (Maltes), La Doña (San Bernardo), Nix (Rottweiller), El Peluches (French Pudlle), La Orejas (Basset Hound), hasta llegar al buen Mack{ario} (Boxer).
El Caiser fue un regalo de mi papá, no recuerdo la edad, lo que si recuerdo fue lo que me dijo: "tú tienes que cuidar al perro, es tu responsabilidad, le tienes que dar de comer, sacarlo a pasear, bañarlo y sobre todo LIMPIARLE cuando haga sus necesidades". Como era de esperarse las primeras semanas hice la mayoría de estas cosas y poco a poco deje de hacerlo, alguna vez recuerdo que al momento de limpiar lo que acababa de dejar en el patio mi papá me vio haciendo gestos y casi al borde del vomito al momento en el que toque el excremento a través de aquella hoja de periodico, desesperado llego, me quito y justo cuando el puso la mano sobre el papel hizo lo mismo, je je.
Con el tiempo el perro se vio relegado y con mi falta de atención mi papa decidió regalarlo a un amigo suyo que tenia una imprenta en la esquina de la calle donde vivíamos, el perro se fue vivir hasta Ciudad Neza y solo lo volvi a ver una vez cuando fuimos invitados a una fiesta. Me acerque a la azote donde estaba el perro y en cuanto le hable por su nombre, este comenzó a ladrarme con mucha fuerza y le escurría baba del hocico, no lo culpo, si hubiera sido yo, me hubiera mordido!!!
La Chiquita fue un regalo de una a amiga de mi mamá, no requeria mucha atención, lo unico que necesitaba era alguien que le diera de comer, que limpiaran los orines y el excremento, que la acariciaran y sobre todo zapatos de tacón de mi mamá para morder. La Chiquita fue mi compañía por mucho tiempo, estaba ahi cuando me iba a la escuela, cuando regresaba de la escuela, cuando me salía a la calle a jugar, cuando me levantaba de madrugada al baño siempre estaba lamiendo los dedos de mis pies, su tamaño le daba la ventaja de que podia ser transportada facilmente así que muchas veces se fue de paseo con nosotros. Tambien me dejaba abrazarla por las noches y me dejaba que la molestara hasta que se daba unas encabronadas y me tiraba una mordida; era bastante tolerante en general. Tanto con La Chiquita como con El Caiser comparti sabuesos, ellos en su traste y yo en un plato con leche o solos mientras veia la tele durante las vacaciones. La chiquita vivió en dos lugares distintos, ambos eran departamentos, cuando nació mi hermana y regresamos a la casa donde había vivido por mas de 8 años, mi mama considero que no era bueno para mi hermana que la perra estuviera cerca porque le podia provocar enfermedades; a la perra la veiamos una vez a la semana en casa de mi abuela materna cuando íbamos a comer los domingos, dicen que murió de tristeza ya que no era muy vieja un dia solo nos hablaron y nos dijeron que había estado sin animo y sin apetito y que después solo la encontraron tirada en una pared de la casa.
Cuando regresamos a vivir a la casa ya con mi hermana nacida, vivíamos con mis abuelos paternos y ellos tenian a una perra que se llamaba Oshin, los que la atendían eran mis abuelos y prácticamente no permitia que nadie mas la atendiera o la bañara así que cuando mis abuelos murieron lo mas que hicimos por ella fue darle de comer, dejamos de bañarla y con el tiempo se le hicieron un montón de dreads que muchos envidiaban. Pasaron mas años y la perra mostraba gran dificultad para andar, cuando mi papa dejo atras los recuerdos de mis abuelos un dia se decidió a llevar a la Oshin a que le cortaran el pelo, para asombro de todos, la perra caminaba rapido y se comportaba de forma distinta. Un dia al bajar las escaleras la perra se cayo y en un par de dias murió, mi papa decía que jamas debió haberle cortado su pelo porque probablemente eso hubiera amortiguado el golpe.
La Doña tambien la quebro a causa de las mismas escaleras al caer se disloco la cadera lo cual al paso de unos meses le causo mas problemas para terminar sacrificada.
Nix, me lo regalo un amigo probablemente hace unos 12 o 13 años vivíamos solo los tres en la casa (mi papá, Nix y yo) y poco a poco solo Nix y yo junto con más gente que estaba aqui de paso algunos solo por una noche y otros por una temporada. Cuando me lo dieron tenia un problema de desnutrición y fue difícil que creciera los primeros meses, después de varias citas con el veterinario el perro fue tomando fuerzas y logro aguantar: falta de atención, encierro, un cambio de residencia entre otras cosas, hasta que hace unos meses se intoxicara con unas hierbas en su nuevo canton. Nix estuvo conmigo cuando dejaba la tele encendida para escuchar voces mientras estaba en la casa, cuando la mayor parte del tiempo la pasaba en la calle y mi casa era cualquier lugar, en un momento enel cual me volvi vulnerable, deje de verlo poco mas de año y medio y cuando lo vi y le hable nuevamente me recibió con emoción moviendo su cadera de un lado a otro y acercando su cabeza para que lo acariciara, buscando de manera ocasional lamber mis manos y parandose en dos patas para recargarse sobre mi pecho.
El Peluches y La Orejas estuvieron en la casa un poco como huéspedes temporales, Peluches llego aqui a través de mi papá y a La Orejas la recogimos de la calle. Peluches corria por toda la casa y cuando le hablabas con fuerza se asustaba y dejaba un pequeño charco de orina; Orejas era retraída y un poco hostil más aún cuando te acercabas a su comida. Peluches termino en la casa de los tios de la esposa de mi papá y Orejas en casa de un amigo de otro amigo.
El común denominador en todas estas (pseudo)relaciones de este animal con todos los animales antes mencionados, ha sido la falta de reciprocidad, ellos siempre movieron la cola mientras que la mayor parte del tiempo yo pase de largo.
Ahora anda por aqui el buen Macario, lo conocí por unos compañeros de trabajo de la domadora, sus dueños tenian que regresar a su país de origen y desafortunadamente para ellos y para el perro, Macario tenia que ser sometido a una cuarentena de 6 meses antes de ser entregado a sus dueños en su nuevo hogar. El primer acercamiento con el Mack (como ellos le llamaban) fue un Domingo, yo esperaba ver a un cachorro y lo primero que escucho mientras esperábamos en la puerta, fueron las pisadas con gran vigor bajando las escaleras y su forma de respirar al momento que jadeaba lo cual me preparo para lo que habría de ver: un perro de talla mediana fuerte e imponente.
Después de que nos avisaron que no mordia y que era seguro pasar, subimos las escaleras, entramos a la casa y nos sentamos en el sillón, lo primero que hizo Mack fue darnos una olfateada, acto seguido fue por uno de sus juguetes mismo que depositaba a mis pies para que yo se lo lanzara. Prácticamente el perro nos escogió, decidió que era correcto venir con nosotros sin importarle mi historia con otros perros. De regreso a la casa mientras evaluábamos si era o no correcto traerlo a la casa hablamos de las ventajas y desventajas y de cuan dispuestos estábamos a darle la atención que requeria. Hace ya 2 meses y medio que el perro esta aqui y poco a poco se ajusta a nosotros y nosotros a el.
Así que una vez que hemos llegado a los jugos, pido un par de antigripales. Aún siguen acomodando el puesto, poniendo la fruta en su lugar, partiendo las naranjas por la mitad y usando el exprimidor para obtener el jugo, mismo que pasan de un pocillo a una jarra para colarlo o no, dependiendo del gusto de los clientes. Estoy ahi de pie parado frente al puesto esperando mis jugos y Macario esta sentado a mi lado viendo a la gente pasar poniendo atención a todos los sonidos, los olores; me pongo a pensar en lo que pasara por su cabeza y el shock que le debe de producir el cambio de un lugar a otro, gente nueva, ruidos nuevos, una casa mas pequeña y sin embargo ahi esta sentado, se nota ansioso pero no asustado, alerta a todo lo que pasa, mira desde su perspectiva los jarrones que contienen las fresas, las tunas, los plátanos, la papaya, la sandia, el mamey, la piña, las botellas de leche y me mira a mi de reojo mientras busco en mi bolsillo el dinero para pagar. 26 pesos, doy 3 monedas de 10 pesos y recibo 4 pesos de cambio, doy las gracias y comienzo a caminar con mis dos bolsas de jugos en la mano izquierda y la correa de Macario en mi mano derecha. Vamos de regreso a la casa y escucho que alguien le habla al perro "quis quiss quis quiss", cuando volteo a la izquierda veo a este cabula recargado sobre la pared de la panificadora que es calentada por el horno en el que hornean el pan y que sirve a varios de cobija, para pasar la noche con menos frio. Es el Chevel hace años y varios rumores que no lo había visto, lo último que recuerdo aber escuchado es que lo habían visto alla por la glorieta de insurgentes y que poco tiempo después lo habían matado. Cuando nuestras miradas se cruzan me saluda moviendo su cabeza lentamente hacia arriba como diciendo "¿que paso?", respondo de la misma manera y jalo a Macario hacia mi dirección para que siga caminando, camino unos metros más y volteo para atras y trato de cerciorarme que lo que vi fue real y que no lo imagine, y lo veo ahi sentado y me parece que esta como otras tantas veces lo vi, con sus ojos entreabiertos y tallando su dentadura perfecta esbozando una sonrisa similar a la de un niño.
Sigo mi camino con incredulidad y tratando de convencerme de que es cierto lo que vi y que aquel cabula es el Chevel, el mismo que alguna vez entregara en una panadería un papel que decía: "vale por un bolillo" en vez de los 60 centavos, el mismo que caminaba a media calle golpeando su cabeza mientras gritaba: "en el cráneo hijo de su pinche madre... en el cráneo", aquel que se sentaba a la entrada de la papelería murmurando: "hay que matar a la princesa es necesario poner una bomba, sí una bomba, la culera de la princesa".
Su imagen en ese momento es uno de tantos fantasmas de épocas pasadas que de cuando en cuando se presentan, siempre oportunos para recordarme lo miserablemente mierda que es la vida y que las cuentas se pagan tarde o temprano.
Monday, September 20, 2010
Un tanto cuanto quizá... o lo que es lo mismo... MAYBE TAL VEZ

Puedo pensar en un montón de personas con las cuales se ha cruzado mi camino o viceversa, recuerdo situaciones, platicas, rostros; sin embargo ultimamente me resulta sumamente difícil transportar todas esas memorias ya no digamos a una cuartilla, ni siquiera un parrafo, no me alcanza ni para una linea .
Francamente me siento en un desamparo que lejos de ser ajeno se torna cada vez mas familiar!
Sunday, September 05, 2010
EL Camino Muerto!!!
Los muertos se van y yo permanezco y aún así no parece que tenga el tiempo necesario (suficiente) para entender nada.
Es imperante deshacernos de todo poco a poco, algunas veces a discreción y otras tantas con descaro.
Y todo vuelve a empezar una vez mas, acaso es esto lo que se obtiene a cambio cuando hay expectativas.
Ahora a comer a beber a no cagar y a ganar peso que ya estoy en edad y cuando tenga antojo a tragar bilis, que esa me sobra.
Es imperante deshacernos de todo poco a poco, algunas veces a discreción y otras tantas con descaro.
Y todo vuelve a empezar una vez mas, acaso es esto lo que se obtiene a cambio cuando hay expectativas.
Ahora a comer a beber a no cagar y a ganar peso que ya estoy en edad y cuando tenga antojo a tragar bilis, que esa me sobra.
Friday, July 30, 2010
Saturday, July 24, 2010
Thursday, July 01, 2010
Sin Futuro... o lo que es lo mismo... Call me HOBSTER
Hace mas de un año y aún en la escuela, en uno de mis múltiples intentos fallidos por concluir una licenciatura anduve rasurado por un buen rato para evitar las miradas de maestros y compañeritos, después de un tiempo me deje el bigote y más adelante lo que fuera un tímido bello facial se volvió una barba bien hecha y derecha que con el tiempo derivo en lo que hace un par de días rasure para así ver una vez mas mi rostro.
Me sobrepuse a 2 temporadas de calor, una decembrina, otra de semana santa, a todas las referencias posibles a Talibanes, Judíos, vagabundos, al mismísimo changoleón, malvivientes y drogadictos y solo en una ocasión un niño caminando de la mano de sus jefes apunto su dedo índice hacia mi y dijo sin malicia: "mira, diosito" mientras bajaban las escaleras que los llevaba al atrio de aquella iglesia en un pueblo de Michoacán.
En el último mes se volvieron aún más constantes mis desencuentros con la puta policía, a pie, en carro o en bicicleta, nunca les falto pretexto para detenerme y someterme a una revisión haciendo gala no solo de lo aprendido en la academia sino también de su buen juicio y trato con la gente... "nos reportaron a unos individuos así en bicicleta y así de pelo largo y con barba y con mochila", "si se ve que tomas", "se ve que te drogas... ya en serio que te metes", "no traes nada de drogas, nada de armas", "lo que deberías de hacer es rasurarte", "para que andas en la calle a estas horas", "si no te gusta, pues no salgas".
Con semejantes frases y en ese tono, cualquiera entiende!.
Pase varias noches debatiéndome entre si debía o no rasurarme, si la motivación era valida o no, y al final creo que lo era, el no sentirme lo suficientemente cómodo para salir a la calle y la falta de paciencia para tolerar los comentarios pendejos, notar a la distancia las risitas burlonas y como los rostros siempre se ocultaban.
Después de aquella rasurada con máquina y rastrillo de navajas oxidadas a la mañana siguiente fui por un corte de cabello, ya en la calle y montado en la bicicleta sentí el aire en mi rostro, me sentí liviano por unas horas me sentí así. Hoy, semana y media después de haberme rasurado, tanto el pelo como la barba han crecido un poco...
Todo lo demás sigue absolutamente igual!!!








Me sobrepuse a 2 temporadas de calor, una decembrina, otra de semana santa, a todas las referencias posibles a Talibanes, Judíos, vagabundos, al mismísimo changoleón, malvivientes y drogadictos y solo en una ocasión un niño caminando de la mano de sus jefes apunto su dedo índice hacia mi y dijo sin malicia: "mira, diosito" mientras bajaban las escaleras que los llevaba al atrio de aquella iglesia en un pueblo de Michoacán.
En el último mes se volvieron aún más constantes mis desencuentros con la puta policía, a pie, en carro o en bicicleta, nunca les falto pretexto para detenerme y someterme a una revisión haciendo gala no solo de lo aprendido en la academia sino también de su buen juicio y trato con la gente... "nos reportaron a unos individuos así en bicicleta y así de pelo largo y con barba y con mochila", "si se ve que tomas", "se ve que te drogas... ya en serio que te metes", "no traes nada de drogas, nada de armas", "lo que deberías de hacer es rasurarte", "para que andas en la calle a estas horas", "si no te gusta, pues no salgas".
Con semejantes frases y en ese tono, cualquiera entiende!.
Pase varias noches debatiéndome entre si debía o no rasurarme, si la motivación era valida o no, y al final creo que lo era, el no sentirme lo suficientemente cómodo para salir a la calle y la falta de paciencia para tolerar los comentarios pendejos, notar a la distancia las risitas burlonas y como los rostros siempre se ocultaban.
Después de aquella rasurada con máquina y rastrillo de navajas oxidadas a la mañana siguiente fui por un corte de cabello, ya en la calle y montado en la bicicleta sentí el aire en mi rostro, me sentí liviano por unas horas me sentí así. Hoy, semana y media después de haberme rasurado, tanto el pelo como la barba han crecido un poco...
Todo lo demás sigue absolutamente igual!!!








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