Tuesday, July 21, 2009

SIN FUTURO... olo que es lo mismo... COTORREO UNIVERSITARIO!!!



AND THE ZINE GOES TO...

2 a Mexicali
1 a Monterrey
1 en el defecto
1 al lado del charco...

Esta semana los acabo de armar y la próxima los envio...

Por favor manden su dirección para hacer el envio.
adicciongm@gmail.com

Thursday, July 16, 2009

Todos los Dias son Viernes... o lo que es lo mismo... El Zin Futuro #2

Nuevo ZIn Futuro:
"TODOS LOS DIAS SON VIERNES"...

Presentacion de bolsillo...
Medidas:
10cm x 10cm x 3cm
Deja un mensaje y ten paciencia ya que se harán solo si son requeridos,despues una versión en formato PDF...

































Everytime we say goodbye... COLTRANE

NEVERMIND THE DESTINATION... o lo que es lo mismo... DEAD END

Hubo algo, alguna vez, tal vez escondido esperando para que yo lo encontrara, o quizás nunca estuvo realmente escondido y solo esperaba que yo lo tomara.

Hubo un tiempo...
en el que “EL TIEMPO” para mi,
fue ETERNO.

Hubo una niña en la primaria que me dejo jugar con su pelo negro y lacio, que me alejo por un buen tiempo de jugar con mis amigos en el patio y con ella compartí mis sándwiches (aplastados) de jamón con queso blanco aguacate y jitomate, hechos con pan blanco envueltos en una servilleta y acompañados por una manzana o un plátano, metidos en una bolsa de plástico, esa bolsa metida entre mis cuadernos metidos en mi mochila.

No es la situación la que me define, tampoco la persona, mucho menos el entorno, me define todo aquello que sucedió hasta el momento exacto en el cual se me ocurrió treparme en la espalda de aquel perro, que aún tolerante me permitió brincar sobre de el como si fuera un caballo sin domesticar, hasta que cuando por fin lo harte decidió voltear hacia mi y morderme, mostrándome sus colmillos barnizados con su propia baba misma que escurría por su hocico. Solo me mordió una vez en la parte interior de mi brazo derecho.

Aquel verano en la casa nueva de los abuelos maternos, 40 años después de haber vivido en aquella vecindad con su baño hasta el fondo de pisos y paredes frías, húmedas y oscuras con su taza de baño justo a lado de la coladera su puerta de fierro oxidado y podrido por la parte baja, si caminabas por el pasillo podías saber quien se estaba bañando por el color de sus chanclas. Entonces en aquella casa nueva, esta vez para solo una familia, Romano (mi abuelo) limpiaba su pistola, recuerdo que la cacha era de color café y el metal tenia una coloración similar, era tan natural la forma en la cual la limpiaba con un pequeño pedazo de manta, la pasaba una y otra vez por toda la superficie del arma una y otra vez. Yo estaba parado en el umbral de la puerta cuando solo se escucho una detonación, esa fue la primera vez que me di cuenta de cuan viejo era Romano, al menos así se me revelo su rostro cuando tomo conciencia de lo que acababa de suceder, sus ojos grandes y abiertos al máximo, no se movían pero evidentemente estaban examinando el área buscando el lugar donde se había alojado la bala, hasta que por fin la encontró en la pared del librero en el que estaba recargado.

A toda la gente con la que me he cruzado en un momento especifico para bien o para mal…
CHINGON POR EL VIAJE!!!

Sunday, July 12, 2009

SIN FUTURO... o lo que es lo mismo... LA FRASE DE LA SEMANA

si hay pedo no se pregunta...
o que HAY PEDO?


ganando y perdiendo bonos callejeros...
malacopeando en general...

ocupo un poco de pomada para un codo adolorido y para un par de dedos adoloridos tambien...

Tuesday, June 30, 2009

SIN FUTURO... o lo que es lo mismo... LAVANDO AJENO!!!

Viene de:
CIUDAD SOMNOLIENTA

Era solo un comentario...

Chingón Txus
Saludos donde quiera que andes!


Es una necesidad, creo yo; irse y de cuando en cuando pensar en lo que se quedo, morirse de nostalgia, morirse de miedo, morirse de ansiedad, morirse una y otra vez...
con justa razón, no dan ganas de volver a nacer, y cuando así sucede, es uno mas cauto, menos ingenuo, y la bolsa de la melancolía se llena cada vez con menos…
que egoísta...
que hipócrita...
Pensar en cambiar a estas alturas es una idea no solo ociosa si no inocente, no tanto por la dificultad que pudiera representar el cambio y si por que la situación en la cual se esta, es el resultado del ensayo y del error, del azar y de los albures que se juega uno en la vida, de apostar siempre con el corazón...
así, sin pedir nada al cielo,
mucho menos al suelo.

Wednesday, June 24, 2009

LO-FI company... o lo que es lo mismo... BARA BARILLA POR ESTA ORILLA!!!





















hombre $70
mujer $60
más un pin de regalo.
si estás en el D.F.
distribución a cualquier estación de metro
entrega abajo del reloj (cualquier horario).


si no estas en el D.F....
YA TE CHINGASTE


mas información aqui en la TIENDITA.

Friday, June 12, 2009

COLEGIAL

No se puede encontrar significado, donde no lo hay.
Ni tampoco se puede dar sentido a todo lo que de el carece.
Cuando se intenta dicha acción, no es más que una justificación gestada en el subconsciente, encaminada a dar confort y seguridad ante una situación incierta.

Thursday, June 11, 2009

SIN FUTURO... o lo que es lo mismo...

Yo escribo,
no es poesia
no es cuento
no es ensayo
no es nada trascendental
sobre todo eso
por encima de todo
no es nada trascendental.

Hay quien lo logra...
y con holgura
y no lo escribe en un blog
y no lo grita al horizonte
Solo lo hace!!!

Yo...
solo escribo.

Tuesday, May 26, 2009

ANGEL Fotografias de: Pablo Allison

Después de algunos desencuentros atribuibles a la distancia me encontré con Pablo hace casi un año, y nos pusimos al tanto de todas las cosas que estábamos haciendo y las que habíamos hecho durante todo el tiempo que perdimos contacto. El por su parte estaba embarcado en un proyecto de tesis que le había consumido ya hasta ese momento, un par de años. Me propuso escribir historias que complementaran cada capitulo de la tesis y después de meses y dificultades varias (como siempre sucede) aquí esta el resultado final.
Hace apenas unas horas me entere que consiguió un lugar para exponer las imágenes de este proyecto allá por donde anda y no pude evitar sentir satisfacción ajena (así como la pena ajena, pero esta vez satisfacción).
Chingón por el Pablo.

Al final de cada entrada relacionada con "Angel" están los links para que puedan ver todas las imágenes y después complementar con las letras.

También aquí abajo esta la sinopsis de "Angel" en las palabras del buen Pablo y pues así se pueden dar una idea mas clara de lo que se trata y de como fue que surgió su interés y su relación con la gente que aparece en las imágenes, y el porque de la necesidad de documentarlo.


















ANGEL



Growing up in Mexico I was always aware of the vast differences between the wealthy, the not so wealthy, the poor and the extremely poor. Indeed it was very sad to have seen this so blatantly. The suffering of many people, because of the greed of a few –this picture will always stay in my mind, no matter where I go.

The contrast of two paralleled realities, like Angel’s and mine, is just a strong example of the complex problematic that has surrounds many people in that country for generations.

I first met Angel at the end of the 1990’s. My connection with him was through the interest we shared in freight train-spotting. His house was located on the outskirts of Mexico City, in a place called Ecatepec, an place that is densely populated, where money is scarce and where very few other opportunities exist, apart from factory work or doing odd jobs earning very little money.

I would travel from the southern part of the City, where a different reality surrounds us. The place I grew up in looked more like a defined city, where there was some sense of planning structure to the streets, where the drainage system appeared to work well (but maybe all the dirt that ran through the sewers passed through Ecatepec before it flowed out beyond the City limits), the roads were better maintained, among many other things. Although poverty was still out there in the open, the south side or any other part of the City were segmented with poor neighbourhoods and partitioned, with wealthy and extremely wealthy areas, all protecting their territories from intruders.

It would take me two and a half hours to get from my home to his, but we always shared the passion of spotting new freights that would come from the United States and then travel back up North.

I remember seeing some really interesting models that would run by the front of his house. Some times the Freightliners would carry immigrants who were coming from south of the border, Guatemala, El Salvador, and Honduras etc., all in search of the “American Dream”.

Although Angel and I would hang out and talk about trains most of the time, there were always things that differentiated us from one another. The way we grew up was entirely different, and the culture we had grown up in was too, as I was from an Anglo-Mexican home where, as I recall, the predominant culture was the English one; I only got to discover Mexico through its streets.

In contrast, Angel came from a fully Mexican traditional home where values and traditions were very strong; the male figure was always the most predominant. His parents had been separated for quite some time. Alicia, his Mom, was from the east coast of the country, from the state of Veracruz. I assumed that she had come to Mexico City in search of better opportunities and that in the end she had established herself in Ecatepec. I never got the chance of meeting his Dad as he had died a few months after I first met Angel.
In fact, I remember the day he told me about his Dad dying. He explained to me that they killed him as he was stepping out of a bar drunk, though he never told me the full details of that sad chapter in his life until some years later.

He was always very reserved about certain things, such as talking about his mischievous activities. He would only tell me that he was part of a gang from California called “Lopers south side 13” but as I was not into that I would not really understand what he was talking about.

On one occasion I remember calling him up, but nobody answered the phone, I called him up for days without getting any reply not even from his Mom or his sisters. I kept wondering what had happened as somebody would usually answer the phone in his house. Later, I found out that he had been detained and imprisoned for a couple of weeks after stabbing somebody over some money or something.

After that, I heard he was just off to the States. He was on the run from the police, as he had got involved in more trouble, although this time he had had to leave or he would be facing a longer prison stint. He escaped with his girlfriend at the time and with two other friends aiming to go to the state of California, although he ended up in Florida where he lived for the next four years before returning to Mexico City.

In the course of those four years I heard all kinds of stories and rumours about him. I once heard that American border patrol officers had intercepted him as he travelled across the Arizona desert. Supposedly, they had deported to El Salvador as they thought he was part of a famous gang called “MS 13”, confusing him with a Salvadorian.

Another story that circulated was that he had been locked up in an American prison for robbery and was serving a long sentence. I was also told that he had been killed in a gang fight in America.

It wasn’t until recently that I met up with him again in Mexico City, just after he had returned from Florida. After hearing all those stories I was astonished to seeing him alive.
His house had changed a lot.
Their were new rooms and the façade had been done up. The kitchen was bigger, with a huge American-style fridge right by the corner, and the toilet looked very modern too.
A lot of the money he earned in the U.S. had been used to refurbish his house, and to support his Mum and his Sisters.

I remember talking to him for hours, just exchanging stories and impressions of both our lives so far, the decision about why he return and what he intended to do now that he was back in Mexico. That afternoon we drove in his brand new car to hang out with some old friends of his. Smoking weed and talking about daily life was the topic that evening.

I soon understood what it was really like to grow up in a place where poverty sadly embraced people, a place where hardly any opportunities existed to succeed. I became fully aware of how fortunate I was to have had the support of both of my parents and the love and comprehension that surrounded me at all times. This opened my eyes.

Up until this day I reflect on Angel’s life and on all the adversities that he has had to come across in order to fulfil his ambitions, and I keep wondering for how long will he be free, or whether he will survive.

ANGEL Introducción El Embrujo de lo Cotidiano

Desde el momento en el que comencé a tomar mis propias decisiones, me fui dando cuenta de que los eventos que se han sucedido en mi vida (consecuencia de mis decisiones) fueron ordinarios, al igual que las decisiones.
(SIEMPRE HAY UN PERO)
...sin embargo lo ordinario para algunos, resulta extraordinario para otros…

En lo particular me cuesta asimilar que alguien más sea capaz de notar ciertos atributos que para mi pasan desapercibidos, que exista en alguien más la capacidad de encontrar algo interesante justo aquí, donde yo he estado toda la vida.
Es fácil notar cosas en otras personas, probablemente, porque somos ajenos a la circunstancia no así a la situación; nos es posible procesar la informacion de manera más objetiva.
"la basura de algunos es el tesoro de otros"
"mientras yo pierdo otro gana"
...y así sucesivamente.

Lo común es también lo universal y resulta tan fácil identificarse con el individuo, que en ese preciso momento, vuelto coincidencia, esté expuesto a la sensación, a la situación...

Una visión sin ninguna relación ó interés directo en apariencia puede, dentro de su imparcialidad, capturar diferentes rasgos, acciones, actitudes o la vida en su totalidad, para así seccionar y magnificar sus atributos y cualidades...



















Más allá de fenómenos culturales, económicos o ideológicos, al adentrarte en la vida de alguien ocurre un proceso de sensibilización a través del cual, lo que se pierde de objetividad se gana en sustancia y se descubren cosas que jamas hubieras imaginado y de pronto, todo aquello que atrajo nuestra atención en un principio parece superfluo, comparado con las nuevas puertas que se abren frente a nosotros, mostrándonos nuevas posibilidades.
Es probable que de manera simultánea aquel que analiza y el analizado se embarquen en un proceso de descubrimiento y redescubrimiento común, en un proceso en el cual se asimilan cualidades y defectos, situaciones y todo aquello que probablemente los acerque más a las respuestas de cuestionamientos tan básicos como añejos: ¿qué?,¿cómo?, ¿cuándo?, ¿de dónde se viene?, ¿hacia dónde se va?, ¿por qué?, ¿para qué?



















Cuando se está en medio de un cambio inevitable, no se piensa en que se puede inspirar a alguien más, o que la situación pueda resultar atractiva para que alguien pueda crear algo a partir de dicha condición.

Cuando se llega a ese tipo de coyunturas en las cuales sólo hay de dos sopas y de antemano se sabe que las dos resultan igual de insípidas, no se llega a través de un plan; es más una "sucesión de eventos", "consecuencia de las decisiones" lo que nos tiene ahí.

Dentro del hastío, la frustración, la rabia…es imposible percibir nada. Para quien está sumergido en dicho trance resulta un ejercicio ocioso analizar o tomar conciencia del momento; el individuo se asume en un compás de espera en el que se actúa por instinto y es imperativo estar alerta, después de todo...
¡¡¡SE TRATA SOLO DE SOBREVIVIR!!!

ANGEL Capitulo l Los Pies Sobre la Tierra

















Hoy en día, si me lo preguntan, diría que vivo en una zona céntrica de la ciudad, de ahí que me resulta fácil acceder a avenidas principales, a estaciones del metro y demás, pero hace 30 años vivía en en la periferia. Recuerdo las historias que contaban mis abuelos de cómo la colonia estaba rodeada por ríos. Cuando tenía unos 10 años, en la calle donde vivo, había un establo; muchas de las casas eran de una planta y sin aplanados en las fachadas, pocas estaban pintadas. Muchas veces me fuí a escondidas al establo a ver películas en el cuarto del “Pata” junto con todos los demás, sentados en el suelo y jalando del pelo al de adelante.
Al final del día, las calles siempre estaban permeadas del aroma y del sentimiento de la época del año. Durante los Sábados de Gloria había pedazos de globos regados por toda la calle, cubetas olvidadas en las puertas de las casas y marcas de humedad por todo el pavimiento.
En los periodos vacacionales siempre había pelotas ponchadas, vidrios rotos, piedras que simulaban las porterías, botes de aceite para carro rellenos con arena para jugar “bote pateado”, diagramas trazados con gis en el suelo para jugar “estop”, “avión” o “metita”.
Fin de año: y los adornos que colgaban de un lado a otro a lo ancho de la calle. La Maru y María pidiendo la cooperación para comprar el material de las posadas y las piñatas. Día de Reyes. Ya desde las 7 de la mañana todos estábamos afuera con cajas a medio abrir, carros de plástico, pelotas o con el juguete que le habían traído al hermano mayor un año atrás.



















Todos los fines de semana: los partidos de futbol en los campos; las laterales siempre con la gente atiborrada pegando de gritos, dando indicaciones y mentando la madre al árbitro; esquemas tácticos dibujados sobre la tierra, vestidores improvisados que tan sólo requerían abrir la puerta de un carro cualquiera, las cahuamas y el toque de mota ocasional, aquél que se estaba chingando un flan, sin faltar los que celebraban haber ganado el torneo con unos tacos de chicharrón, acompañados de aguacate y chiles en vinagre.
Las noches de fin de semana había Charanga allá por el mercado, cerca de los baños; no faltaba que picaran a uno, que balearan a otro o que se liaran a golpes entre varios. La calle cerrada de lado a lado y sólo se escapaba por las orillas el estruendo acompañado del reflejo de las luces y el efecto de humo que lograban con el hielo seco. Mientras a la entrada, esperando turno para ingresar, mujeres en zapatillas y minifaldas, con pelo rubio y copetes; los hombres, con pantalón de pinzas, camisa de seda, zapatos de charol negro y pelo envaselinado.
Los sábados por la tarde, las campanadas de la iglesia anunciando una nueva boda. La bulla de los domingos a medio día dentro y fuera del mercado: “¡COJALE, COJALE, COJALE¡”… Pollo, pescado, carne de res, de puerco, frutas, verduras, las hierbas, las semillas, el jamón y el pan blanco para el sandwich de mañana.
Así transcurrieron mis días de la infancia a la adolecencia. Pasé de jugar a los encantados y canicas, al futbol y peleas ocasionales. La colonia delimitada por cuatro avenidas principales en ese momento específico lo era todo: familia, amigos, escuela, mercado, bicicletas, futbol, niñas; todo aquello que comprendía y lo que no.



















Una mañana, al salir a la escuela, en la acera de enfrente había una persona tirada en la banqueta. No era novedad en un lunes por la mañana, que a un teporocho lo sorprendiera la noche en cualquier lugar, sin embargo, esa tarde me enteré que lo que había visto era el cuerpo de un hombre en sus treintas que yacía muerto a causa de una puñalada.
Un domingo, rumbo al deportivo, vimos cómo los hombres rana, sumergidos en una mescolanza fétida, enganchaban un cuerpo para sacarlo de las aguas negras, ayudados por una grúa.
Muchos de los residentes de la colonia han sido también residentes temporales (o permanentes) de alguno de los reclusorios de la ciudad, son el tipo de cosas que se saben pero que no se gritan a los cuatro vientos. Se sabe quién vende, quién compra, quién consigue y qué consigue.
La droga, las armas y la violencia, como conceptos, nunca los racionalizamos. Siempre estuvieron ahí, nunca fueron dominantes en nuestro mundo y tampoco les dí más importancia que al carro de camotes o a los tacos de a la vuelta; éramos niños y para nosotros: drogas-armas-violencia eran parte del entorno en el cual nos desarrollábamos; nos daban cosas de qué platicar en las tardes de lluvia, parados todos debajo de una marquesina. Eramos parte de un conjunto y aún ignorándolo, estábamos relacionados estrechamente.



ANGEL CAPITULO l Los Pies Sobre la Tierra

ANGEL Capitulo ll Sintiendome Ausente y Pensando en mi Regreso.

















Son las 5 de la mañana y suena la bocina de un carro dos veces. Dormí vestido: tenis pantalón negro de mezclilla, camisa de manga corta, sudadera y un gorro para el frío. Al salir a la calle me doy cuenta de que la bocina que sonaba era la de un taxista que me hace una seña para que me apure. Subo en la parte trasera y hay otros dos hombres sentados. Después de unos segundos de silencio, el tipo al volante me empieza a dar instrucciones con un tono de fastidio, probablemente porque había repetido las mismas instrucciones con anterioridad. Se desplaza a gran velocidad en las calles desiertas y llegamos a nuestro destino donde la última indicación, es que sigamos a “aquel compa que esta ahí y hagamos todo como él lo diga, cuando él lo diga”.
Seguimos a “aquel compa” a través de unos matorrales, caminando encorvados, hasta llegar a un punto de reunión donde hay otro grupo, y nos dice que nos sentemos y no hagamos ruido, “ya nomás esperamos otros pollos y nos vamos”.
Empieza a clarear y los rostros difusos en la oscuridad se vuelven nítidos; todos los que estamos ahí nos miramos entre sí, unos con disimulo y otros sin reservas. Siento cómo las miradas se clavan en mí en particular; siento las miradas desconfiadas, como aquellas veces en las que he caminado en el lugar equivocado a la hora equivocada.
Llega el último grupo y nos vamos entre los matorrales caminando hasta la línea, todos en una fila similar a los elefantes de circo. Hay una pequeña depresión en el terreno, que está rodeada por árboles y arbustos secos; hay botellas de agua vacías, pantalones, sueters y unas pantaletas colgando de una rama. Se forman dos grupos y a mi me toca estar en el primero. Salimos de nuestra madriguera y caminamos con rumbo a ese puente que cruza el canal de riego; justo antes de explicar el siguiente paso, suena el radio del pollero:
-“si, ya tengo aquí a los pollos”…
-“si, listos”…



















Termina la conversación y nos dice cómo cruzar para que no caigamos al agua y advierte que ya se han caído algunos y que eso echa a perder todo porque ya no se puede cruzar ese día. Mientras cruzamos se siente la vibración del puente cada que pasan los carros. Ya del otro lado, nos pegamos contra la pared y las llamadas al radio se vuelven cada vez más frecuentes…
-“¡Ahora sí, cabrones, nomás llega la troka y le corren hacia ella!”…
-“¡tienen que saltar uno tras otro a la caja y se van acomodando conforme caigan!”...
-“¡no tengan miedo y así como lleguen a la orilla, brinquen!”...
-“¡no lo piensen, porque se tiene que hacer todo rápido!”...
-“en la caja va a haber una lona, se la tienen que poner encima y los de las orillas la agarran fuerte para que se vayan tapados todo el tiempo, ¿entendido?”
Puesto que nadie hizo preguntas, significó que todos entendimos, así que sonó el radio por última vez… Al escuchar un: “¡arre cabrones!”… todos corrimos hacia la orilla y brincamos unos dos metros para caer a la caja de la troca. Hubo varios mayugados y otros tantos se golpearon con la orilla de la caja, pero eso sí, nadie dudó al momento de saltar. La troca (setentera, usada para trabajar el campo ) se arrancó y salió tan rápido como lo permitió la máquina y la carga. Mientras esto sucedía, los que estábamos en las orillas sosteníamos firmemente la lona, misma que el viento se empeñaba en arrebatarnos.
El conductor pasó con la misma velocidad baches y terrenos empedrados a lo largo del canal de riego, hasta llegar al camino pavimentado. Seguimos moviéndonos a gran velocidad, cuando de repente se escucha una pequeña detonación, acompañada de un olor a hule quemado; seguido de esto se escuchan sirenas y, segundos más tarde, se escuchan dos motores más y con un altavoz le indican al chofer que se pare. Sin embargo, éste no obedece las órdenes y sigue adelante, aunque con un neumático menos no habremos de llegar lejos.
Mientras bajo la lona, todos los rostros con un tono verde por los rayos del sol que se cuelan, reflejan angustia y preocupación ya que, durante la persecución, hemos ido rebotando unos contra otros, en ocasiones casi a punto de salirnos de la caja. La situación se pone peor cuando alguien a mi lado comienza a rezar y suelta la lona para persignarse. Una de las tres mujeres que iba en el grupo comienza a llorar; todos y cada uno en nuestra particular manera, caemos en un estado de pánico que se ve interrumpido cuando la camioneta se detiene en medio de un campo de maíz. Nos sacamos de encima la lona y vemos al chofer salir huyendo, seguido por los otros dos que iban en la cabina, mientras en la caja tratamos de zafarnos de los cuerpos que han quedado encimados, sin orden ni distinción alguna. Para cuando nos podemos mover, estamos ya rodeados por varios de la migra y a la distancia vienen otras dos camionetas. No tiene sentido correr, nos ordenan bajar y nos ponen alineados contra la camioneta. Unos metros campo adentro, el chofer es sometido junto con los otros dos que salieron corriendo.
Fin del recorrido.



















Setenta y dos horas mas tarde, me encuentro en la Avenida Colón, a escasos metros de la garita, con una cuerda amarrada a mi cintura y utilizando como primer escalón la pierna de un tecato, mismo que habrá de detener la cuerda, cuando me deje caer del otro lado. Mientras cubro mi rostro con la capucha de mi suéter, escucho el murmullo de la gente que está en la fila de los carros para cruzar al otro lado:
-“¡míralo, se va a saltar!”
-“¡ahí va!...¡ahí va!”…
Después de apoyarme en aquel primer escalón, meto mis manos dentro de los orificios que tiene el cerco y jalo mi cuerpo hacia arriba; repito el movimiento dos veces, hasta que llego a lo más alto del cerco, donde sin pensarlo me dejo caer…
Me habían dicho que al bajar, me tenía que quitar la cuerda de inmediato y correr hacia las tiendas. No me pareció muy prudente salir corriendo y preferí tomarlo con calma. Me costó un poco de trabajo zafarme la cuerda que se habia apretado de más con mi propio peso; cuando lo logré, caminé unos diez metros, hacia donde empezaban las casas y en cuclillas, tras unos arbustos, me deshice de la gorra y el suéter. Caminé con seguridad hacia la calle y a mi lado izquierdo, me miraban todos los que me vieron cruzar pero nadie dijo nada. Me miraban sólo con curiosidad por saber si iba a lograrlo, o si me arrestarían unos metros más adelante.
Mientrtas caminaba, miraba con disimulo a mi alrededor para así cerciorarme que todo estaba bien. Al llegar a la esquina, la luz estaba en rojo y esperé para cruzar la calle, justo cuando la luz cambia a verde y me dispongo a caminar, un migra llega por la izquierda y me dice que espere ahí:
-“Hold it right there, Sir!”
-“What clothes was he wearing?”
-“Yeah, yeah, which color?”
-“No, we don’t have a match!”
Transcurrió toda la luz verde y otra roja, cuando por fin me dijo que me podía ir.
-“Ok Sir, you can go now!”
Ahora sí crucé la calle y me perdí entre la gente que inundaba el centro de Calexico, un sábado a medio día…
Por la tarde, terminé en Indio, afuera de una licorería, para despué llegar a mi destino final, Palm Desert. Llegamos al lugar donde a partir de ese momento habría de vivir. Puertas automáticas para meter el carrro, con una alberca comunitaria justo en el centro de todos los departamentos, cuadros de cemento que te indican por dónde caminar, rodeados de pasto color verde, contrario al color del pasto quemado al cual estoy acostumbrado.
Al cruzar aquel umbral entro a un lugar vacío.



ANGEL CAPITULO 2 Sintiendome Ausente y Pensando en mi Regreso